Tienes dos ojos enormes al otro lado
de la almohada.
Entre el parpadeo veo imágenes que se graban
a fuego y que sigo viendo ahora, como en
esas teles y cámaras de juguete de cuando
éramos pequeños, que tenían un visor y un
botón que iba cambiando la foto.
Fundido a negro. Abro los ojos. Fundido a
negro. Abro los ojos.
Y ahora que alguien venga y me diga
que esto no es amor.