Estás raro,
distante
pero no voy a preguntarte qué te pasa,
jamás lo haría, quién soy yo para hacer eso.
Puedo palpar tu ausencia
y se nos acaba el tiempo,
ese momento en el que estuvimos cegados por la luz,
en el que no podíamos ver más allá
se esfuma ahora ante mis ojos
y sólo quedan responsabilidades
y silencio.
Quédate ahí un poco más,
no tengas tanta prisa,
una vez que toquemos el suelo
todo desaparecerá.
Quién soy yo para preguntarte nada.
Nunca te preguntaré por qué te fuiste
pues nunca estuviste aquí.

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